Maillol y la forma



«Yo no he llegado a esta idea de síntesis a través del razonamiento, sino mediante el estudio de la naturaleza, que es donde me he inspirado directamente, siguiendo mi sentimiento, [...] La forma me gusta y la hago; pero, para mí no es más que un medio para expresar la idea. Lo que yo busco son las ideas. Me sirvo de la forma para llegar a aquello que no tiene forma. Tiendo a decir, lo que no es palpable, lo que no se puede tocar. » (A. Maillol)

La mirada



«El clásico sintetiza, estiliza o, si se quiere, inventa belleza, no solo cuando esculpe o cuando pinta, sino también cuando utiliza los ojos, cuando contempla la naturaleza… » (Arístides Maillol)
Hemos visto como la luz condiciona la manera de modelar, y la manera de modelar está en estrecha relación con la manera de mirar. Como dice Maillol la verdadera enseñanza del arte clásico consiste en, no solo tener una especial sensibilidad en el trabajo con la materia, sino, sobretodo, en ser capaz de mirar de una manera diferente, desde nuestro sentir interior.
Mirar y modelar son un mismo ejercicio de la mente que lucha por comprender el bombardeo de sensaciones que percibimos. El arte, desde este punto de vista, es un aprendizaje de la mirada, una manera de cultivar nuestra sensibilidad por medio del contacto con la materia.
El escultor modela como mira, y mira como modela. Cuanto más exigente es con su obra más profunda se vuelve su mirada. Es la necesidad de ir un poco más allá de la imitación formal de la realidad, la que conlleva una re-visión, más intensa, desde nuestra intuición. Intuición que se afinara tal y como desarrollemos nuestro trabajo, creando un ciclo continuo de acción-reacción, en el que no podemos saber que fue primero si el VER o el HACER.
El arte es pensar con las manos, observar con la acción creativa.    
La tradición figurativa mediterránea, como venimos apuntando, trabaja desde y hacia la luz. Es un posicionamiento frente a la realidad, intentando entender desde la empatia, transcendiendo el razonamiento lógico.
Vista, tacto, oído, olfato, gusto, todos los sentidos están supeditados a esta concepción del arte. Y todos recogen información importante, pero que es necesario interpretar, y de como lo hagamos dependerá nuestra manera de entender el mundo.

El Banquete


I)      Sobre los textos de Platón y Jenofonte. El telón de fondo de los dos textos es similar, pero la imagen representada del actor principal, Sócrates, es bastante diferente. En Platón la conversación trata sobre el Amor, la conclusión a la que nos lleva el texto define el amor como una fuerza que nos impulsa hacia la virtud. En el texto de Jenofonte, donde las conversaciones son más variadas y menos profundas, aparece una idea similar que el llama “hombría de bien”, mientras que el amor se limita a las relaciones personales, que pueden ser de carácter físico/sexual, Venus vulgar, o una amistad espiritual/intelectual, Venus espiritual (es curioso que este segundo tipo de amor hoy en día se suela llamar amor platónico, cuando es una parte en que Jenofonte difiere de Platón, pero en fin esto no nos importa demasiado ahora).
Aunque parece que los textos se contradicen, si donde Platón dice Amor entendemos “hombría de bien” y que esta es totalmente incompatible con el amor carnal de Jenofonte, mientras que el amor espiritual, en tanto que busca la virtud, está muy próximo al Amor de Platón, vemos como, en el fondo, las dos propuestas no son tan contradictorias como parecía. La diferencia está más en el estilo narrativo y en el nombre de los conceptos que no en la idea de fondo.

II)                 Sobre tu propuesta: el banquete de los sentidos, aproximación a lo real en la escultura catalana del s. XX. Según el texto de Platón, el Amor no es ni bello ni feo en si mismo, pero siempre tiende hacia la belleza. Entendiendo la belleza no solo las cosas agradables a la vista, sino todo aquello bueno. La belleza se identifica con la virtud, con el bien, y el Amor es el impulso que nos impulsa a generar belleza.
De la misma manera que el Amor nos conduce hacia la belleza, sin ser bello, nos conduce también hacia el conocimiento sin ser sabio. Como un daimon que se encuentra a mitad de camino entre los dioses y los hombres y sirve de vía de comunicación y enlace entre lo terrenal y lo celestial.
Otro punto a destacar del texto de Platón es el la práctica como regeneradora del conocimiento:
Lo que se llama practicar existe porque el conocimiento sale de nosotros, ya que el olvido es la salida de un conocimiento, mientras que la práctica, por el contrario, al implantar un nuevo recuerdo en lugar del que se  marcha, mantiene el conocimiento, hasta el punto de  parecer que es el mismo.
Los recuerdos que el olvido se lleva son reemplazados por otros más complejos. El aprender mediante la práctica consiste en la re-generación del conocimiento. Una idea sale y deja su lugar a otra más profunda, que la integra y la trasciende, abarcando cada vez una porción más de realidad.
Si ahora rescatamos nuestro punto de partida: el banquete de los sentidos, aproximación a lo real en la escultura catalana del s XX, y lo intentamos confrontar con lo dicho sobre el Amor, la práctica, la Virtud y la Belleza, diremos:
      ) La escultura a la que nos remitimos busca la belleza, utiliza un lenguaje de formas refinadas y armónicas, con detalles cuidados. Son piezas con un carácter íntimo, donde se deja notar la mano del artista y la pasión por el trabajo bien hecho. (Belleza exterior/física)
      ) Estas esculturas no solo transmiten un valor artístico, sino que son el reflejo de un modo de vivir y entender la vida. Muchas piezas tienen un contenido moral o tenían como objetivo mostrar las virtudes que el artista quería para la sociedad. (Belleza interior/espiritual)
      ) La practica artística, en tanto que observación y análisis de la realidad que nos rodea, es una herramienta de discernimiento (no hace falte citar por enésima vez a Goethe). Además, como el arte es una expresión íntima, fijar nuestros sentimientos/intuiciones en una forma concreta nos requiere un examen de nosotros mismos y de nuestra labor.
      ) La autoexigencia del artista en crear una representación lo más fidedigna posible, es un reto que nos conduce hacia el perfeccionamiento técnico y conceptual.
Resumiendo, el Amor es una fuerza generadora de Belleza/Virtud. En el caso de la escultura la necesidad de crear responde al impulso del Amor y se traduce en un compromiso con la realidad y una exigencia con nosotros mismos.