El dibujo académico

Muchos aseguran que no es recomendable aprender a dibujar "copiando" dibujos realizados por otros, basándose en que si el aprendiz se dedica a repetir las formas ya representadas —analizadas e interpretadas— no se enfrentará al verdadero problema del dibujo, esto es, comprender la realidad a través de la plástica. En esta línea se suele argumentar que el que "copia" repite imágenes sin entenderlas consiguiendo, con el tiempo, un resultado —a priori— visualmente atractivo, pero viciado de elementos y recursos que no le son propios y, por tanto, que no se corresponden con su interpretación personal de aquello que dibuja. Se suele compara al que aprende dibujando así con un loro; el ave es capaz de reproducir palabras, incluso frases, pero es evidente que lo hace sin entender realmente las connotaciones de esos sonidos que reproduce.


No obstante, en mi opinión, esto no es siempre así. La copia de dibujos o láminas es un sistema de aprendizaje ampliamente contrastado, principalmente desde que en el siglo XIX Charles Bargue diseñara su famoso método para la academia francesa. Copiar el trabajo de otros puede ser muy provechoso si se realiza correctamente y se entiende que es lo que se está buscando en cada nivel de aprendizaje.

Para los dibujantes más inexpertos es interesante empezar a dibujar a partir de laminas, ya que el trabajo de síntesis nesario para poder acometer el dibujo es más sencillo partiendo de una imagen ya trabajada que no partiendo directamente del natural. Cierto es que hay que tener cuidado en la selección de ejercicios —porque el dibujo es, especialmente en esta etapa, un ejercicio y no conviene pensar que en unas pocas sesiones de trabajo alguien puede hacer grandes dibujos. Los ejemplos a copiar deben corresponderse con el nivel real del aprendiz, ni muy sencillos ni muy complejos, y deben tener estilos variados para evitar la repetición de recursos que puedan acarrear vicios nocivos.



A niveles más avanzados la copia de dibujos o fotografías es también un EJERCICIO muy interesante, remarco la palabra ejercicio porque la copia en estos niveles se debe de considerar de esta manera, al igual que un atleta hace todo tipo de rutinas para mantener un buen estado físico aunque estas no estén directamente relacionadas con su especialidad, un artista debe ir ejercitando su mirada y la "copia" es un buen recurso ya que es muy sencillo contraponer las dos imágenes —la original y la copia— y ver el nivel de parecido. En el caso de las academias de dibujo, este sistema crea un punto de dialogo entre alumno, profesor y dibujo muy interesante, ya que se eliminan cualquier ambigüedad estilística, no es cuestión de si "me gusta" más o menos, sino de la capacidad para acometer un determinado —y concreto— objetivo.





Incluso a niveles profesionales es interesante hacer de tanto en cuanto alguna copia de autores importantes. Como decía Goethe: «aquello que no he dibujado no lo he visto»; y copiando obras de los grandes maestros nos obligamos a mirar y analizar exhaustivamente su obra, entendiendo mucho mejor su manera de pensar —dibujar. De nuevo hay que tener claro que estas copias tiene el valor que tienen, es decir, son aproximaciones a la mirada de los grandes artistas no obras "exponibles".