Itzel

Para empezar el nuevo curso me propongo un reto que me tiene muy ilusionado, hacer un retrato de una niña, de mi sobrina Itzel. Será la primera vez que hago un retrato de alguien tan pequeño —dos añitos tiene la cosita!— y espero que no me quede como un adulto de craneo reducido!!

Para empezar dibujos, dibujos y más dibujos.




Y a empezar a modelar!!



A ver como acaba la cosa

El dibujo académico

Muchos aseguran que no es recomendable aprender a dibujar "copiando" dibujos realizados por otros, basándose en que si el aprendiz se dedica a repetir las formas ya representadas —analizadas e interpretadas— no se enfrentará al verdadero problema del dibujo, esto es, comprender la realidad a través de la plástica. En esta línea se suele argumentar que el que "copia" repite imágenes sin entenderlas consiguiendo, con el tiempo, un resultado —a priori— visualmente atractivo, pero viciado de elementos y recursos que no le son propios y, por tanto, que no se corresponden con su interpretación personal de aquello que dibuja. Se suele compara al que aprende dibujando así con un loro; el ave es capaz de reproducir palabras, incluso frases, pero es evidente que lo hace sin entender realmente las connotaciones de esos sonidos que reproduce.


No obstante, en mi opinión, esto no es siempre así. La copia de dibujos o láminas es un sistema de aprendizaje ampliamente contrastado, principalmente desde que en el siglo XIX Charles Bargue diseñara su famoso método para la academia francesa. Copiar el trabajo de otros puede ser muy provechoso si se realiza correctamente y se entiende que es lo que se está buscando en cada nivel de aprendizaje.

Para los dibujantes más inexpertos es interesante empezar a dibujar a partir de laminas, ya que el trabajo de síntesis nesario para poder acometer el dibujo es más sencillo partiendo de una imagen ya trabajada que no partiendo directamente del natural. Cierto es que hay que tener cuidado en la selección de ejercicios —porque el dibujo es, especialmente en esta etapa, un ejercicio y no conviene pensar que en unas pocas sesiones de trabajo alguien puede hacer grandes dibujos. Los ejemplos a copiar deben corresponderse con el nivel real del aprendiz, ni muy sencillos ni muy complejos, y deben tener estilos variados para evitar la repetición de recursos que puedan acarrear vicios nocivos.



A niveles más avanzados la copia de dibujos o fotografías es también un EJERCICIO muy interesante, remarco la palabra ejercicio porque la copia en estos niveles se debe de considerar de esta manera, al igual que un atleta hace todo tipo de rutinas para mantener un buen estado físico aunque estas no estén directamente relacionadas con su especialidad, un artista debe ir ejercitando su mirada y la "copia" es un buen recurso ya que es muy sencillo contraponer las dos imágenes —la original y la copia— y ver el nivel de parecido. En el caso de las academias de dibujo, este sistema crea un punto de dialogo entre alumno, profesor y dibujo muy interesante, ya que se eliminan cualquier ambigüedad estilística, no es cuestión de si "me gusta" más o menos, sino de la capacidad para acometer un determinado —y concreto— objetivo.





Incluso a niveles profesionales es interesante hacer de tanto en cuanto alguna copia de autores importantes. Como decía Goethe: «aquello que no he dibujado no lo he visto»; y copiando obras de los grandes maestros nos obligamos a mirar y analizar exhaustivamente su obra, entendiendo mucho mejor su manera de pensar —dibujar. De nuevo hay que tener claro que estas copias tiene el valor que tienen, es decir, son aproximaciones a la mirada de los grandes artistas no obras "exponibles".

Dibujo constructivo


Aprender a dibujar es sinónimo de aprender a ver, y para educar nuestra mirada adecuadamente debemos ejercitarla de la manera más diversa posible, igual que si queremos un cuerpo sano debemos llevar una dieta variada, cuando dibujamos debemos afrontar retos diferentes, que tal vez no sean el dibujo más "bonito" de nuestra vida, no importa, lo que interesa es aprender a mirar.


Con esta intención empecé a practicar con el dibujo constructivo —gran descubrimiento de la mano de Ana Golobart— pensando que como escultor está sería una buena manera de afrontar la representación bidimensional. Cierto, este tipo de dibujo te obliga a comprender qué pasa dentro de los contornos de la figura, y requiere un análisis más allá de la proporción y el claroscuro, pero no es necesariamente un dibujo para escultores, es más, creo que es tanto o más útil para pintores que para los escultores. 



En este tipo de dibujo de lo que se trata es de sintetizar y geometrizar al máximo aquello que queremos representar sin perder su aspecto real. De nada serviría abstraer totalmente la forma y reducirla a formas simples, ya que eso nos libera de un análisis real de nuestro referente.



La idea es buscar los planos básicos que componen la forma para crear una sensación de volumen sin necesidad de valorar las luces y las sombras. Descomponiendo la imagen en polígonos simples que recuerdan a los modelos tridimensionales creados por ordenador. 



Escultura y Dibujo

Cada día que pasa me resulta más evidente que dibujar y modelar son la misma cosa. Rebull decía que la escultura era un agujero en el espacio, y Jassans añadía que era un ajuguero DIBUJADO en el espacio. 

Y es que una buena manera de afrontar una escultura es la de dibujar una y otra vez todos los perfiles de una figura que se recorta en el espacio, siendo la superposición de estos perfiles la que acabará configurando nuestra escultura.

Por eso es muy importante para el escultor no dejar nunca de dibujar, ya que el dibujo afila nuestra mirada y nos ayuda a poder entender mejor la naturaleza que queremos representar.


Antes de empezar una escultura es bueno "perder" alguna sesión de modelo haciendo algún dibujo, esto nos ayudará a interiorizar la pose antes de comenzar, y también nos ayudará a elegir posibles variaciones de la posición del cuerpo que sean plásticamente más sugerentes, y también buscar soluciones si la posición no es cómoda para el modelo.


Para captar diferentes expresiones de manera mucho más rápida y ágil que con el barro, comprender que vamos a mirar, o simplemente para practicar con las proporciones.







Los dibujos previos también nos pueden servir de esquema para anotar medidas y poder trabajar cuando no tengamos el modelo delante.